Un espacio de reflexión y análisis sobre gestión de personas, liderazgo y desarrollo profesional

Categoría: Liderazgo y Gestión de Equipos

Contenido sobre liderazgo, dirección de personas y dinámicas de grupo.

  • Hacia un nuevo paradigma en la gestión de personas: el impacto de la inteligencia artificial

    Hacia un nuevo paradigma en la gestión de personas: el impacto de la inteligencia artificial

    Al hablar de futuro es inevitable hablar de Inteligencia Artificial, concepto que escuchamos varias veces cada día desde hace relativamente muy poco tiempo pero que, indudablemente, ha venido a cambiar nuestra forma de entender el mundo.

    Aplicado al ámbito de los Recursos Humanos, el primer impacto de la IA es que, todas aquellas tareas repetitivas y manuales que demandan una gran cantidad de tiempo (pocos ejemplos mejores que el proceso de criba curricular), podrán ser simplificadas y facilitar que puedan realizarse en mucho menos tiempo. Por ejemplo, portales de empleo como Infojobs o la red profesional LinkedIn, ya utilizan sistemas que evalúan el perfil del candidato con los requerimientos de la oferta de empleo, y arrojan un porcentaje de encaje entre ambos, candidato y oferta.

    Y en este escenario ¿Cuál es el papel que tendrán los profesionales que trabajen en los departamentos de Recursos Humanos? A corto-medio plazo, muy probablemente serán profesionales más orientados al contacto cercano y directo con el resto de empleados, donde competencias como la empatía y escucha activa se conviertan en las más relevantes para su día a día. También a un rol más estratégico, donde la toma de decisiones y la gestión de situaciones difíciles sean las competencias que más se pongan en práctica.

    Sin embargo, es bastante complicado imaginar hasta dónde puede llegar la IA a largo plazo. Por ejemplo, a día de hoy existen softwares de IA donde el candidato graba sus respuestas a preguntas predefinidas en su ordenador o dispositivo móvil, sin un entrevistador en tiempo real, evaluando habilidades mediante análisis del vídeo, voz y contenido verbal. ¿Por qué no imaginar una situación en la que un/a emplead/a que tiene una necesidad, en lugar de dirigirse a su responsable directo o al departamento de RRHH a trasladarlo, se deba dirigir a una pantalla instalada en una sala insonorizada a transmitirlo, y que sea una IA con aspecto humanoide quien le conteste?

  • El Liderazgo, ¿nace o se hace?: respondiendo desde una perspectiva organizacional

    El Liderazgo, ¿nace o se hace?: respondiendo desde una perspectiva organizacional

    En el ámbito de los Recursos Humanos es habitual hablar de “áreas de mejora”. Todas las personas tenemos competencias que podemos seguir desarrollando: atención al detalle, agilidad en la ejecución, capacidad de trabajo en equipo o gestión del tiempo, entre muchas otras.

    Sin embargo, hay una habilidad sobre la que todavía existe debate: el liderazgo.
    Algunos enfoques de la psicología del trabajo sostienen que liderar es, en parte, una predisposición innata. Según esta perspectiva, ciertos rasgos personales —la capacidad de influir, la seguridad, la iniciativa— facilitarían que una persona ejerza el liderazgo con mayor naturalidad.

    Es cierto que nacemos con diferencias individuales. Igual que no todo el mundo puede alcanzar el nivel de un deportista de élite, no todas las personas parten de la misma base para liderar. Pero esto no significa que el liderazgo sea exclusivo de quienes “nacen” para ello.

    Si realmente fuese así, ¿por qué las organizaciones invierten en programas de desarrollo directivo, mentoring, planes de sucesión o escuelas de liderazgo?
    La respuesta es clara: el liderazgo se puede aprender.

    A través de formación, práctica y acompañamiento, cualquier profesional puede mejorar su capacidad para influir, comunicar, motivar y tomar decisiones. La experiencia, la retroalimentación y el entrenamiento constante generan cambios reales en cómo una persona lidera un equipo, independientemente de su punto de partida.

    Mi conclusión, basada en la experiencia y en la evidencia disponible, es sencilla:
    las personas nacen con predisposiciones, pero el liderazgo se construye.
    Y se construye cada día: observando, equivocándose, escuchando y desarrollando competencias que permiten generar impacto positivo en un equipo.

    No nacemos líderes. Nos hacemos líderes cuando decidimos trabajar