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Etiqueta: Gestión del Talento

  • Invertir en el desarrollo de los empleados: la importancia de la formación interna

    Invertir en el desarrollo de los empleados: la importancia de la formación interna

    El día a día de las empresas está lleno de retos, con un ritmo de trabajo diario muchas veces frenético, donde se debe conseguir unos objetivos cuantitativos que, al final, constituyen el centro de la estrategia empresarial. Debido a ese ritmo intenso, muchas organizaciones pierden el foco, olvidando que, en realidad, lo que necesitan para mantenerse competitivos es invertir en la formación de sus empleados, algo que, a veces, es visto equivocadamente como un gasto y no como lo que realmente es: una inversión estratégica, apostando por el desarrollo de sus equipos y por el futuro.

    Beneficios de invertir en formación interna

    1. El primer beneficio que se obtiene es una mejora del desempeño. Cuando, como empresa, organizas una formación interna, buscas mejorar una competencia o competencias en tus empleados, o algún conocimiento concreto como la implantación de una herramienta o un mejor uso de las que ya tienes, etc. Es decir, algo que has detectado que se puede hacer mejor o de manera más eficaz. Por tanto, dotar a tus equipos de ese conocimiento supone que mejoren su rendimiento.
    2. Cuando los empleados sienten que la empresa apuesta por su desarrollo, se sienten más comprometidos con esta y, a su vez, empleados más comprometidos también mejoran su rendimiento. Por tanto, la formación interna favorece el desempeño a través de dos vías: porque la persona adquiere el conocimiento necesario y porque también mejora su compromiso. Hay infinidad de investigaciones que lo demuestran. Si estás interesad@ en ampliar la información, te aconsejo leer “Training, employee engagement and employee performance: Evidence from Uganda’s health sector” de Sendawula y colaboradores (2018).
    3. Y, por último, las empresas también consigue una mayor retención del talento interno. Empleados más comprometidos son más reticentes a abandonar la empresa, porque sienten que se apuesta por ellos y miran al futuro con optimismo.

    En definitiva, es vital realizar análisis internos sobre las necesidades formativas de tus equipos y poder organizar planes de formación ajustados a lo que realmente necesitas. En muchas ocasiones, incluso, se puede detectar que en tu propia compañía existe el profesional o profesionales que pueden formar al resto de compañer@s (por ejemplo, el empleado más experimentado con el funcionamiento programa informático de atención al cliente). Pero cómo organizar el plan de formación de tu empresa mejor lo contaremos en otra entrada ;).

  • Cultura organizacional: ¿Qué hay detrás de las decisiones sobre gestión de personas?

    Cultura organizacional: ¿Qué hay detrás de las decisiones sobre gestión de personas?

    ¿Cómo queremos que se identifiquen las personas que integran nuestro equipo? ¿Ambiciosas, honestas, responsables, dinámicas…?
    La respuesta a esta pregunta se ha convertido en una estrategia clave en la actualidad. A partir de ella, las organizaciones desarrollan acciones para fomentar estos valores, buscando que estén alineados con la misión y la visión de la compañía.

    “En nuestra compañía, las personas somos honestas, ambiciosas y colaboradoras.”

    Imaginemos una empresa que se define así. Probablemente sea porque busca personas que sean abiertas, que expresen sus ideas sin miedo al error (honestidad), que quieran crecer y asumir nuevas responsabilidades (ambición) y que estén predispuestas a ayudar (colaboración).

    A partir de estos valores (o competencias) pueden diseñarse, por ejemplo:

    • Entrevistas por competencias que midan estos factores desde el primer contacto.
    • Evaluaciones de desempeño vinculadas a estos comportamientos.
    • Formaciones internas para impulsarlos y consolidarlos en el día a día.

    Por ello, puede afirmarse que la cultura organizacional, representada por estos valores, es la base que impulsa y da sentido al conjunto de decisiones que afectan al capital humano de la compañía. Una cultura coherente favorece la atracción y retención del talento, recude los conflictos internos y mejora del clima laboral.