Al hablar de futuro es inevitable hablar de Inteligencia Artificial, concepto que escuchamos varias veces cada día desde hace relativamente muy poco tiempo pero que, indudablemente, ha venido a cambiar nuestra forma de entender el mundo.
Aplicado al ámbito de los Recursos Humanos, el primer impacto de la IA es que, todas aquellas tareas repetitivas y manuales que demandan una gran cantidad de tiempo (pocos ejemplos mejores que el proceso de criba curricular), podrán ser simplificadas y facilitar que puedan realizarse en mucho menos tiempo. Por ejemplo, portales de empleo como Infojobs o la red profesional LinkedIn, ya utilizan sistemas que evalúan el perfil del candidato con los requerimientos de la oferta de empleo, y arrojan un porcentaje de encaje entre ambos, candidato y oferta.
Y en este escenario ¿Cuál es el papel que tendrán los profesionales que trabajen en los departamentos de Recursos Humanos? A corto-medio plazo, muy probablemente serán profesionales más orientados al contacto cercano y directo con el resto de empleados, donde competencias como la empatía y escucha activa se conviertan en las más relevantes para su día a día. También a un rol más estratégico, donde la toma de decisiones y la gestión de situaciones difíciles sean las competencias que más se pongan en práctica.
Sin embargo, es bastante complicado imaginar hasta dónde puede llegar la IA a largo plazo. Por ejemplo, a día de hoy existen softwares de IA donde el candidato graba sus respuestas a preguntas predefinidas en su ordenador o dispositivo móvil, sin un entrevistador en tiempo real, evaluando habilidades mediante análisis del vídeo, voz y contenido verbal. ¿Por qué no imaginar una situación en la que un/a emplead/a que tiene una necesidad, en lugar de dirigirse a su responsable directo o al departamento de RRHH a trasladarlo, se deba dirigir a una pantalla instalada en una sala insonorizada a transmitirlo, y que sea una IA con aspecto humanoide quien le conteste?


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